SANTA
CRUZ
Petroleumworldbo.com 01 05 08
Gracias a su próspera agroindustria
y a sus riquezas energéticas, Santa Cruz se ha convertido en el motor
de la economía de Bolivia, con un aporte del 30% del Producto Interno
Bruto del país.
Es la élite económica cruceña la que lidera el anhelo de
que ese departamento, de 370.000 km2 y 2,5 millones de habitantes, alcance una
autonomía del poder central, lo que permitiría a la región
tener un mayor control político, pero sobre todo económico.
Santa Cruz está situado, en su mayor parte, en una extensa llanura fértil
que limita con Paraguay y Brasil, propicia para la agricultura y la ganadería,
actividades que se han convertido en fuente importante de la riqueza del país,
destacándose la soja, la caña de azúcar, el algodón,
la carne, el cuero y la madera.
Santa Cruz participa del 42% de la producción agropecuaria boliviana.
En cuanto al gas -principal activo de la riqueza en Bolivia- si bien el departamento
más rico es su vecino Tarija, en Santa Cruz también existe una
importante producción de hidrocarburos.
El año pasado, además, comenzó la explotación de
las reservas mineras del Mutún, un complejo que tiene reservas en mineral
de hierro calculadas en 40.205 millones de toneladas y de manganeso en unas 10.000
millones de toneladas.
Paradójicamente fueron las medidas del presidente Evo Morales que hicieron
florecer el negocio del gas -los ingresos treparon de 300 millones en 2005 a
1.700 millones en 2007- y concretó la industrialización de Mutún,
tras 40 años de idas y venidas.
En su anhelo autonómico, Santa Cruz ha sido acompañado por otros
tres departamentos: Tarija, Beni y Pando. Los cuatro conforman lo que se conoce
como 'la media luna', que se extiende en llanuras y la selva amazónica.
El poder económico conjunto de esos cuatro departamentos, que corresponde
a un 80% del PIB total de Bolivia, les ha permitido confrontar con el gobierno
de Morales, con un sólido poder político gracias al 54% de los
votos en la elección presidencial de diciembre de 2005.
Esa confrontación, que se inició prácticamente desde que
Morales asumió la presidencia en enero de 2006, plantea dos modelos económicos
contrapuestos y que no pueden coexistir.
Mientras las regiones plantean una economía de libre mercado de grandes
empresas y latifundios, el gobierno de Morales pretende una economía socializada,
con una importante intervención estatal para buscar un mayor acceso a
las tierras para indígenas y campesinos.
Según analistas, es en este último punto donde se encuentra una
de las claves del conflicto boliviano
Nota
de AFP
AFP
30/04/08
Copyright ©2007 Petroleumworld.Todos
los Derechos Reservados.
Envie
esa nota a un amigo